Innovación

Encontrar el entorno para ser y resonar juntos

De la pluma de Daniela Acevedo De la Rosa, miembro de la Comunidad de Profesionales de la Transformación en Monterrey, México.

16 minutos

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Mi paso de la transformación pública a la Transformacion Empresarial Integral

Durante un tiempo creí que crecer profesionalmente era exclusivamente una cuestión de capacidad y esfuerzo: hacer más, saber más, incluso dejar partes de mí en el camino. Que todo dependía de mí.

Hoy entiendo que no exclusivamente debe ser así. Que no es solo una cuestión individual, sino también de contexto. Del espacio en que lo haces. Y sé que no estoy descubriendo nada nuevo y que puede ser muy obvio para muchos, pero quiero contarte cómo fue que yo llegué a entenderlo.

Antes de llegar al mundo de la transformación empresarial, tuve otra vida profesional que, en concepto, no era tan distinta: la transformación pública.

La idea con la que llegué, y con la que me invitaron a participar, me entusiasmó: transformar al gobierno con una lógica empresarial para que, a través de políticas públicas, se transformara la vida de miles de personas, si no es que de millones.

Sonaba bastante bien y comencé. Y hacía mi trabajo. Y hacía lo que me pedían, y hasta más. Y tenía resultados. Y por eso me daban más trabajo. Y lo hacía. Y continuaba el ciclo. Pero el tiempo pasaba, y no me sentía conforme, y mucho menos feliz.

Cada vez percibía más lejana la posibilidad de esa transformación. Estructuras y dinámicas tan instaladas y tan arraigadas privilegiaban el estatus quo, la cultura, los intereses, y decisiones que, muchas veces, iban en contra ya no de la teoría o el deber ser, sino de la razón, o de mi propia forma de entenderla. No era solo una crítica o resistencia al sistema. Era algo más profundo.

Aunque entendía perfectamente por qué funcionaba así, algo en mí no encontraba espacio. Espacio para cuestionar, proponer, ir más allá, para intervenir desde un lugar propio y, para ser escuchada, levantar la voz con libertad y conseguir eco.

Debo aceptar que intenté adaptarme, mimetizarme, como muchos más habrán hecho en contextos complejos, dentro o fuera de ese sector. Pero forzarme a eso me generaba más impotencia y frustración.

La naturaleza misma del contexto, y la distancia entre lo que creía posible y lo que vivía cada día me empezó a absorber y constantemente me preguntaba muchas cosas. Algunas de las que recuerdo son: ¿soy yo el problema?, ¿mi sistema de valores es rígido y anticuado?, ¿mi personalidad está mal?, ¿soy rara?

La respuesta a la que llegué para todas esas preguntas fue que sí. Sí, pero solo porque estaba bajo ese contexto, en un lugar al que no pertenecía, y que probablemente nunca pertenecería porque me provocaba una desconexión total entre lo que soy y lo que necesitaba ser y hacer para encajar ahí.

Dejé de sentir que estaba trabajando, y mucho menos transformando, porque estaba sobreviviendo.

Y vivir sobreviviendo en contextos así tiene fecha de caducidad y pasa factura.

Para continuar fuera de ahí y tomar decisiones, tuve que preguntarme: ¿quién soy yo sin este trabajo? Y aún más profundo: ¿quién soy yo sin cualquier trabajo?

Responder a eso y a hacerme cargo de la respuesta, de un modo u otro, me llevó a espacios con personas en las que reconozco algo distinto. Personas a las que les identifico un lenguaje bastante parecido, que tienen una forma peculiar de como pensar. Que juntos van creando espacios donde esa manera de ver el mundo no solo tiene un lugar para generar valor y abre la puerta a transformar. Son personas que yo siento que se parecen, en esencia, a mí porque compartimos algo que no sé muy bien cómo conceptualizar. Son personas con las que hago click. Personas a las quiero parecerme en lo que más les admiro. Personas que operan desde la generosidad.

  • Que no se conforman con “así se hacen las cosas”.
  • Que no se quedan en el “no se puede”.
  • Que viven con una necesidad constante y genuina de entender, mejorar y construir, con curiosidad y proactividad y convicción.
  • Que son generosas y dan a los demás lo que ya aprendieron, pero también humildes respecto a lo que saben, y conscientes de todo lo que aún necesitan aprender.
  • Que se mueven con un impulso casi instintivo para no terminar el día sin haber logrado al menos una victoria.

Hace poco entendí que ese perfil no se construye solo en lo profesional. Viene de antes. Desde niña tenía en la cabeza la idea de que quería cambiar el mundo. Leer las tiras de Mafalda desde los ocho años, aunque no entendiera muchas cosas, seguramente tuvo algo que ver en mi decisión de estudiar lo que estudié y dedicarme a lo que hoy me dedico.

No creo que sea solo mi caso.

Tan solo recuerda la forma en la que eras de niño o niña. En tu curiosidad, en tu manera de cuestionar, en tu forma de jugar o entretenerte. Estoy segura de que eso sigue estando presente ahora que eres adulta o adulto: en tu capacidad de escuchar, en tu inclinación por ayudar, en tu impulso por mejorar todo lo que te rodea.

Esas personas estamos en todas partes. En cierta medida, muchos tenemos algo ese perfil transformador dentro. No depende de un rol ni de un título. No necesitas que alguien te nombre CTO para serlo, para que te lo creas.

Se trata más bien de reconocernos, de encontrarnos entre quienes compartimos esa forma de ver y hacer en espacios que realmente fomenten eso. Y eso no es fácil.

Todo esto te lo digo por lo siguiente:

La pregunta no es si estamos haciendo en lo personal lo suficiente, sino si estamos en el espacio correcto para ser quienes realmente somos y construir lo que somos capaces de construir… y no solos, sino con más personas que tengan la misma convicción de transformar.

Y entonces vale la pena preguntarte ¿qué tipo de entorno estas creando a tu alrededor? ¿Uno donde las personas apenas resisten, o uno donde pueden dar con libertad y respeto todo su potencial, crecer y transformar de verdad?

Conoce más de Daniela Acevedo

Daniela Acevedo es Gerente de Acompañamiento y Metodología en BTConsortium y miembro de la Comunidad de Profesionales de la Transformación. Desde su experiencia, acompaña procesos de transformación y contribuye a llevar la Transformación Empresarial Integral (TEI®) a la práctica.

Conoce más sobre su trayectoria y perspectiva profesional en LinkedInDaniela Acevedo De la Rosa

¿Qué tienen en común los miembros de esta Comunidad?

Si, como plantea Daniela, existe algo que nos hace reconocernos en otros, vale la pena preguntarnos: ¿qué es eso que compartimos quienes elegimos transformar?

En Charlas de Transformación, Miguel Galván Espinosa explora justamente esa pregunta en el Episodio 014, “Las razones que nos unen”, donde habla de las características, convicciones y formas de actuar que tienen en común los Profesionales de la Transformación y que dan sentido a esta Comunidad.

Porque quizá transformar también empieza por encontrarnos con quienes comparten nuestra manera de mirar, cuestionar y construir.